Viajar con un menor de edad fuera del Perú o incluso dentro del territorio nacional puede requerir una autorización especial. Muchas personas descubren este requisito recién en el aeropuerto, cuando se les impide abordar el vuelo por falta de documentación. Por ello, conocer cuándo se necesita permiso, qué tipo de autorización corresponde y qué hacer si uno de los padres se opone resulta fundamental para evitar problemas legales y retrasos en el viaje.
¿Cuándo se necesita permiso?
La regla general es que un menor de edad necesita autorización cuando viaja solo con uno de sus padres. La exigencia varía dependiendo de si el viaje será dentro del país o al extranjero.
Viajes al extranjero
Cuando un menor sale del Perú acompañado por ambos padres, normalmente basta con presentar los documentos de identidad y cumplir los requisitos migratorios correspondientes. Sin embargo, si el menor viaja únicamente con uno de los padres, se requiere autorización expresa del otro progenitor.
Por ejemplo, si la madre desea viajar sola con su hijo a España, el padre deberá otorgar una autorización de viaje. Lo mismo ocurre a la inversa.
Si el menor viaja con familiares como abuelos, tíos, profesores, delegaciones deportivas, amigos de la familia o aerolíneas bajo modalidad de menor no acompañado, se requiere además contar con la autorización de ambos padres.
La exigencia tiene sustento en el artículo 111 del Código de los Niños y Adolescentes, que regula la autorización para viajes al exterior de menores de edad. La finalidad es garantizar que ambos padres conozcan y consientan el desplazamiento internacional del menor.
Viajes dentro del Perú
En viajes nacionales, las exigencias suelen ser menos estrictas, pero pueden existir controles dependiendo del medio de transporte y de la edad del menor. Las empresas de transporte terrestre o aéreo pueden solicitar autorizaciones cuando el menor viaja solo o acompañado por un tercero distinto de sus padres.
En la práctica, aunque no siempre se exige intervención notarial para viajes internos, sí es recomendable contar con una autorización simple o legalizada para evitar inconvenientes durante controles policiales o de transporte.
Casos especiales
Existen situaciones donde el permiso puede no requerirse o donde basta la autorización de uno solo de los padres. Por ejemplo:
- Cuando uno de los padres ha fallecido y ello se acredita con partida de defunción.
- Cuando uno de los progenitores ha sido suspendido o privado de la patria potestad mediante resolución judicial.
- Cuando existe reconocimiento de tenencia exclusiva y facultades especiales otorgadas judicialmente.
- Cuando uno de los padres figura como ausente o desaparecido mediante resolución correspondiente.
En estos casos, la documentación judicial o registral será clave para acreditar la situación ante notaría, Migraciones o autoridades judiciales.
Trámite notarial vs judicial
La autorización de viaje puede tramitarse por vía notarial o judicial. La diferencia principal radica en la existencia, o no, de acuerdo entre los padres.
Autorización notarial
La vía notarial es la más rápida y sencilla. Procede cuando ambos padres están de acuerdo con el viaje o cuando el padre que debe autorizar acepta firmar voluntariamente.
El trámite se realiza ante notario y normalmente requiere:
- Documento de identidad de los padres.
- Documento de identidad o partida de nacimiento del menor.
- Información del viaje: destino, fechas, acompañante y datos relevantes.
- Presencia y firma del padre o madre que autoriza.
La autorización puede ser amplia o específica. Algunas autorizaciones se emiten para un único viaje, mientras que otras pueden cubrir múltiples salidas dentro de un periodo determinado.
El notario verifica la identidad de los comparecientes y formaliza el consentimiento. Posteriormente, el documento puede presentarse ante Migraciones y autoridades de control.
La principal ventaja de esta vía es la rapidez. En muchos casos, la autorización puede obtenerse el mismo día.
Autorización judicial
La vía judicial se utiliza cuando no existe consentimiento de uno de los padres o cuando resulta imposible obtenerlo.
Esto ocurre, por ejemplo, cuando:
- El padre o madre se niega injustificadamente a autorizar el viaje.
- Se desconoce el paradero de uno de los progenitores.
- Existe conflicto entre los padres respecto al viaje.
- Uno de ellos no responde o no puede ser ubicado oportunamente.
En estos casos, el juez evaluará si el viaje beneficia al menor y si la oposición del progenitor es razonable o arbitraria.
La autorización judicial requiere presentar una demanda o solicitud ante el Juzgado de Familia. El proceso puede tardar más que el trámite notarial, especialmente si existe controversia entre las partes.
El juez analizará factores como:
- Motivo del viaje.
- Duración.
- Garantías de retorno.
- Riesgo de retención indebida del menor.
- Vínculo familiar.
- Impacto educativo o emocional del viaje.
- Opinión del menor, dependiendo de su edad y madurez.
En la práctica, cuando el viaje responde a vacaciones, estudios, visitas familiares, competencias deportivas o tratamientos médicos y no existen riesgos concretos para el menor, los jueces suelen priorizar el interés superior del niño.
¿Qué pasa si el padre se opone?
Uno de los escenarios más frecuentes es la negativa de uno de los padres a firmar la autorización. En estos casos, la oposición no bloquea automáticamente el viaje. El juez puede intervenir y decidir si corresponde autorizarlo.
La oposición debe tener fundamento
No basta con decir “no quiero que viaje”. El padre o madre que se opone debe explicar las razones de su negativa.
Por ejemplo, podrían existir preocupaciones legítimas si:
- Hay riesgo de que el menor no retorne al Perú.
- Existen antecedentes de sustracción internacional.
- El viaje afectaría gravemente el régimen de visitas.
- El destino presenta riesgos para el menor.
- El viaje interrumpiría tratamientos médicos esenciales o el año escolar sin justificación.
Sin embargo, cuando la oposición responde únicamente a conflictos personales entre los padres, represalias emocionales o intentos de control, el juez puede considerar que la negativa vulnera el interés superior del menor.
El interés superior del niño prevalece
En materia de familia, el criterio central es el interés superior del niño y adolescente, reconocido en la Constitución, el Código de los Niños y Adolescentes y la Convención sobre los Derechos del Niño.
Esto significa que el juez no decidirá pensando en las disputas entre los adultos, sino en lo que resulte más beneficioso para el menor.
Por ejemplo, si el viaje permitirá al niño reunirse con familiares, acceder a actividades educativas, participar en competencias académicas o mantener vínculos afectivos importantes, esos factores pueden pesar a favor de la autorización.
¿Qué pruebas se presentan en un proceso judicial?
Quien solicita la autorización judicial normalmente deberá presentar:
- Partida de nacimiento del menor.
- Documentos de identidad.
- Itinerario o reserva de viaje.
- Información sobre alojamiento y retorno.
- Cartas de invitación, matrículas o documentos académicos si corresponde.
- Medios probatorios que demuestren el beneficio del viaje.
La otra parte podrá presentar pruebas para sustentar su oposición.
En algunos casos, el juez puede escuchar la opinión del menor, especialmente si tiene suficiente edad y madurez para expresar su voluntad.
¿Qué ocurre si el viaje es urgente?
Cuando existe urgencia, por ejemplo, tratamientos médicos, becas, competencias o fechas próximas de vuelo puede solicitarse una medida célere al juzgado. La rapidez dependerá de la carga judicial y de la documentación presentada.
Por ello, es recomendable iniciar el trámite con anticipación y no esperar pocos días antes del viaje.
Consecuencias de intentar viajar sin autorización
Intentar salir del país con un menor sin el permiso requerido puede generar la inmediata restricción migratoria del viaje. Las autoridades de Migraciones pueden impedir el embarque hasta que se presente la autorización correspondiente.
Además, si existen indicios de traslado ilícito o retención indebida, podrían activarse mecanismos legales más graves, incluso vinculados a la sustracción internacional de menores.
Por ello, nunca debe asumirse que el requisito es una mera formalidad administrativa.
¿Requieres asesoría legal?
En muchos casos no es claro si se necesitan ciertos permisos de viaje para los hijos menores. Con el fin de evitar sorpresas, es mejor informarse al respecto y, si hace falta, gestionar la documentación pertinente, lo que puede incluir la elaboración de ciertos documentos y su respectiva legalización, pero también el impulso de acciones judiciales (cuando el otro progenitor se niega a dar su consentimiento).
En Senisse Abogados contamos con abogados especializados en Derecho de Familia que analizarán su caso y le aconsejarán sobre la vía más adecuada para que los menores no tengan ningún problema a la hora de viajar. Conoce nuestro servicio de asistencia para viajes de menores.








