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    Errores comunes al iniciar un proceso de desalojo en el Perú

    by | Mar 24, 2026 | Abogado, Derecho Inmobiliario

    Revisado por: Carlos Senisse

    El proceso de desalojo constituye uno de los mecanismos más utilizados en el ámbito del derecho civil peruano para recuperar la posesión de un inmueble. Sin embargo, su aparente simplicidad suele inducir a errores estratégicos y procesales que pueden dilatar innecesariamente el proceso o incluso provocar que no se produzca. En este artículo analizamos los principales tipos de desalojo regulados en el Perú, los errores más antes y durante el proceso, así como los riesgos de afrontarlo sin asesoría jurídica especializada.

    Tipos de desalojo

    En el ordenamiento jurídico peruano, el proceso de desalojo se encuentra regulado principalmente en el Código Procesal Civil. Existen diversas modalidades según la causa que lo justifique:

    • Desalojo por falta de pago: Se configura cuando el inquilino incumple con el pago de la renta, una vez o en reiteradas oportunidades (depende mucho lo que indique el contrato de arrendamiento). Es uno de los supuestos más comunes y requiere acreditar la relación contractual, la mora y, si es el caso, la reiteración de estas conductas.
    • Desalojo por vencimiento de contrato: Este se produce cuando el plazo del contrato de alquiler ha expirado, no se ha producido una renovación (tácita o manifiesta) y aún así el inquilino no devuelve el bien y se mantiene en posesión del mismo, aún cuando continúe pagando al propietario.  
    • Desalojo por ocupación precaria: Se presenta cuando una persona ocupa el inmueble sin título o con un título caducado o inválido. Es una de las vías procesales más utilizadas, pero también una de las más mal empleadas, lo que genera retrasos.
    • Desalojo con cláusula de allanamiento futuro (desalojo notarial o express): Regulado por primera vez en la Ley N.° 30933, permite un procedimiento de desalojo más célere, siempre y cuando el contrato de alquiler contenga una cláusula expresa de allanamiento futuro en caso de incumplimientos.

     

    Cada tipo de desalojo exige requisitos específicos y una correcta elección de la vía procesal, lo cual resulta determinante para el éxito del proceso judicial.

     

    Errores más comunes al preparar la estrategia

    La etapa más crítica en un futuro proceso de desalojo en la vía judicial es la preparación previa a la interposición de la demanda. Aquí se cometen errores que suelen comprometer todo el proceso. Por ejemplo:

    • Documentación incompleta o deficiente: Uno de los errores más frecuentes es no contar con documentación idónea que acredite la titularidad o el derecho a poseer el inmueble, como es el caso de: Contratos de arrendamiento sin firmas o con cláusulas ambiguas, falta de constancias de pago o de deuda, ausencia de documentos que acrediten propiedad (partida registral actualizada).
    • Intimaciones mal realizadas: En la mayoría de casos, antes de iniciar un proceso de desalojo es necesario comunicar al inquilino que se le requiere la restitución del inmueble (y la realización de los pagos en situación de mora, si corresponde). Esta comunicación, que se conoce como intimiación, no puede ser una simple llamada ni tampoco un mensaje por Whatsapp. Es preciso generar documentos de fecha cierta, por lo que las cartas notariales suelen ser el medio más idóneo. Las cartas además deben tener ciertos elementos como: otorgar un plazo razonable para la desocupación, detallar claramente la causal del desalojo y que exista una constancia de que dicha comunicación ha sido recibida.
    • Elección incorrecta de la vía procesal: No todos los casos deben tramitarse como desalojo por ocupación precaria, pese a que exista la creencia de que esta es la vía más rápida. De hecho, este es uno de los errores más graves. Si un propietario emplea está vía para desalojar a un inquilino con contrato vigente, la demanda podría ser declarada improcedente. 

     

    Cada situación requiere un enfoque estratégico distinto. No considerar factores como la existencia de subarrendamientos, mejoras introducidas por el ocupante o posibles defensas del demandado puede generar también contingencias inesperadas.

     

    Errores comunes durante el proceso de desalojo

    Una vez superada la etapa previa, todavía pueden surgir algunos imprevistos, aún si se ha elegido la mejor vía procesal. Por ejemplo:

     

    • Deficiente seguimiento procesal: El descuido en la revisión del expediente puede ocasionar la pérdida de plazos procesales, lo que puede traducirse en: Declaraciones de rebeldía improcedentes, pérdida de oportunidades para ofrecer pruebas, reprogramación de audiencias y otras demoras injustificadas.
    • Inadecuada actuación probatoria: No presentar pruebas suficientes o pertinentes es un error recurrente. Por ejemplo, si el proceso de desalojo es por incumplimiento contractual, es un error común no presentar pruebas como extractos bancarios o recibos de pago. 
    • Subestimar la defensa del demandado: Muchos demandantes asumen que el desalojo es automático, lo cual es incorrecto. El demandado puede presentar defensas como: Alegar la existencia de un contrato (aunque no sea verdad), cuestionar la propiedad del demandante, invocar derechos posesorios o situaciones de vulnerabilidad (como tener hijos menores).

     

    Ahora bien, incluso cuando se obtiene una sentencia favorable, pueden surgir dificultades en la etapa de ejecución como resistencia de los ocupantes, falta de coordinación con la Policía, problemas logísticos del lanzamiento y otros factores. Una mala planificación de esta etapa puede frustrar el objetivo final del proceso.

     

    Riesgos de enfrentar un litigio inmobiliario sin asesoría legal

    Iniciar un proceso de desalojo sin asesoría legal especializada implica riesgos significativos, algunos de ellos tan graves como la pérdida de posesión del inmueble por tiempos muy prolongados o incluso la imposición de multas e incluso penas en caso se haya intentando realizar un desalojo sin autorización judicial. 

    Si bien el proceso de desalojo es una herramienta eficaz y relativamente rápida para la recuperación de inmuebles, requiere un manejo técnico adecuado desde su etapa inicial hasta su ejecución. Los errores en la preparación de la estrategia, la elección de la vía procesal y la conducción del proceso pueden tener consecuencias graves, incluyendo la improcedencia de la demanda o prolongaciones innecesarias.

    Por ello, resulta fundamental contar con asesoría jurídica especializada que permita diseñar una estrategia sólida, minimizar riesgos y asegurar una recuperación eficiente del bien. En un entorno legal cada vez más exigente, la prevención y el conocimiento técnico son claves para el éxito en los procesos de desalojo.

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