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    MVLL y el Derecho: ¿Qué pensaba nuestro Nobel sobre la justicia en Perú?

    El escritor y premio Nobel Mario Vargas Llosa siempre mostró un profundo interés por la realidad jurídica de su país. Sus reflexiones combinan su pasión por la literatura con una mirada crítica al funcionamiento del Derecho Peruano. Para Vargas Llosa, la justicia no solo es un ideal moral, sino también un pilar esencial de la democracia. A lo largo de sus ensayos y entrevistas, advirtió sobre las debilidades estructurales del sistema. A continuación, algunas claves de su pensamiento sobre el Derecho y la justicia en el Perú.

    1. En varias ocasiones, Vargas Llosa denunció la lentitud procesal como uno de los mayores males de la justicia peruana. Para él, los plazos excesivos erosionan la confianza ciudadana y generan impunidad. Criticó la acumulación de expedientes y la ineficiencia burocrática. Reclamó procedimientos más ágiles y transparentes. Sostuvo que un sistema judicial veloz es fundamental para garantizar el Estado de derecho. 
    2. Otro eje de su crítica fue la corrupción dentro del Poder Judicial. Vargas Llosa consideraba inaceptable que jueces y fiscales se dejaran influenciar por sobornos o favores políticos. Insistió en la necesidad de sanciones ejemplares contra los responsables de irregularidades. Propuso fortalecer los órganos de control interno. Abogó además por fortalecer la independencia de los magistrados.
    3. El autor también enfrentó el tema de la impunidad de los altos funcionarios. En su opinión, la justicia peruana tendía a proteger a los poderosos mientras castigaba con rigor a los más débiles. Denunció que casos de corrupción política quedaban archivados o demorados indefinidamente. Exigió igualdad ante la ley como principio inalienable. Y afirmó que sin justicia equitativa no hay democracia plena.
    4. Vargas Llosa valoró positivamente las reformas constitucionales que buscaron modernizar el sistema judicial. Celebró la creación de nuevos tribunales especializados y la implementación de tecnología procesal. Consideró que la capacitación continua de jueces y abogados era una pieza clave. Sin embargo, recalcó que los cambios normativos deben ir acompañados de voluntad política. El reto, decía, era hacer que las reformas se traduzcan en práctica efectiva.
    5. En sus ensayos, el novelista destacó la importancia del control ciudadano sobre la justicia. Para él, una prensa libre y una sociedad civil activa son garantes de la transparencia. Criticó la concentración de poder en manos de unas pocas élites jurídicas. Propugnó la divulgación de las sentencias y el acceso público a la información judicial. Creía que la vigilancia social reduce abusos y promueve la rendición de cuentas.
    6. La formación de abogados también captó su atención. Vargas Llosa consideraba esencial que las aulas de Derecho enseñaran valores éticos y no solo técnicas legales. Abogó por currículos que incluyeran derechos humanos y filosofía del Derecho. Sostenía que un profesional comprometido con la justicia no puede formarse sin reflexión crítica. Para él, el carácter y la integridad son tan importantes como el conocimiento técnico.
    7. Igualmente, el escritor mostró admiración por los jueces valientes que enfrentan presiones políticas. En entrevistas, resaltó casos de magistrados que defendieron sentencias justas a pesar de amenazas. Consideró que estos ejemplos inspiran confianza y elevan la moral ciudadana. Pero también lamentó que tales figuras sean la excepción y no la regla. Urgió a crear mecanismos de protección para estos jueces.
    8. Vargas Llosa no dejó de señalar la necesidad de modernizar el Derecho penal. Criticó códigos arcaicos y penas desproporcionadas. Propuso acercar la legislación penal a estándares internacionales de derechos humanos. Habló de la reinserción social como objetivo clave de las penas. Y abogó por políticas de prevención del delito más que por castigos puramente retributivos.
    9. Finalmente, el premio Nobel siempre sostuvo que solo con un sistema judicial sólido el Perú podría consolidar su desarrollo democrático. Para él, justicia y libertad son dos caras de la misma moneda. Sus reflexiones invitan a seguir mejorando el Derecho peruano con espíritu crítico y constructivo. Vargas Llosa dejó un legado intelectual que sigue marcando el debate sobre la justicia. Su voz, más necesaria que nunca, nos recuerda que un país justo es un país fuerte.